Hace años, visit this site adolescentes de guetos afroamericanos llevaban pantalones caídos porque a sus hermanos en la cárcel, vistiendo ropa estándar de talla grande, no se les permitía usar cinturón. Alguna marca lo comercializó y codificó para que hoy todo el mundo fuera de esos guetos pueda adoptar un estilo de vestir desenfadado, irreverente, fuera de las normas clásicas.
Hace unos meses, una franquicia local organizó el primer desfile YOMANGO en Barcelona. El 5 de julio de 2002, un cortejo de decenas de personas atravesó el centro de la ciudad, una zona comercial rebosante de gente en plenas rebajas, durante el fin de semana. El desfile tuvo lugar en Bershka, una de las tiendas de ropa juvenil más frecuentadas. Hubo modelos que transitaron la frontera entre la tienda y la calle, vistiendo grandes bocas adheridas a su ropa, que se tragaban todo lo que encontraban a su paso, y gigantescos tenedores que movían las prendas entre los estantes, causando el caos en la tienda, y la diversión y la felicidad entre la gente. Una campaña de prensa en los media, avivada en parte por fuentes policiales, fue contrarrestada con una cuidada estrategia de comunicación YOMANGO: mientras los periódicos denunciaban “actos vandálicos causados por grupos de los movimientos
antiglobalización y alternativos de Barcelona” (sic), YOMANGO exhibió públicamente, en el marco de una relevante institución local, como parte
de un sonado festival cultural, el ridículo resultado de la expropiación durante el desfile: un vestido horrible de rebajas, precio 9,50 euros.
Ni tan siquiera hubo un delito.

10 SUGERENCIAS PARA UN ESTILO YOMANGO:
PORQUE LA FELICIDAD NO SE PUEDE COMPRAR.

1.    YOMANGO [de Mango, popularísima firma comercial española de ropa, y el aún más popular acto de "mangar" (ital: fregare; YOMANGO = iomango, iofrego)] es una marca cuyo objetivo principal, como el de todas las marcas importantes, no es tanto la venta de cosas, sino la “adquisión” masiva de un estilo de vida.

2.    Atrévete a desear: YOMANGO es tu estilo: arriesgado, siempre innovando. YOMANGO es todo lo contrario de una aburrida práctica activista de reacción: es la proliferación articulada de gestos creativos: no “robamos”, sino que “mangamos”: hacemos magia, liberamos el deseo, la inteligencia y la libertad cristalizadas en las “cosas” que se ofrecen a la venta. Si YOMANGO tiene una política, es la de ser felices, poniendo el cuerpo por delante. Seamos felices, insultantemente felices. YOMANGO: siéntete guapa.

3.    Porque la felicidad no se puede comprar. El estilo YOMANGO, como todas las “novedades” del comercio capitalista, no es propiamente “nuevo”. No consiste en la mera “apropiación” legal o ilegal de las cosas, sino en articular y dotar de autoorganización, de objetivos y herramientas, de imaginación, deseo e inteligencia, de una nueva gramática, a la conocida práctica de la “expropiación”. El fundamento actual del capitalismo es la producción y reproducción social mediante la explotación de la inteligencia, de la creatividad colectiva. El mercado se nutre de las ideas, de las formas de vida, de las múltiples maneras en que la gente se expresa mediante la palabra, el vestido, los gestos, la sexualidad… El comercio se apropia de tus deseos, de tus expectativas, de tu experiencia, que te devuelve en una forma alienada:
ajena a ti, convertida en “cosas” que tú puedes comprar. Comprar tu propia felicidad liofilizada. El estilo YOMANGO propone “reapropiarse”, legitimar y extender la “expropiación” de lo que, en efecto, previamente a su conversión en “cosas”, pertenece al común. YOMANGO está muy dentro de ti.

4.    Se trata de inventar nuevos gestos que, en su repetir, abran nuevos mundos en los que habitar. El popular “mangar”, en español, remite etimológicamente a la imagen de obtener las cosas “bajo manga” (ital.: sotto mano), “por debajo de la manga” (manga = ital.: manica). YOMANGO es la producción de herramientas (ropas, complementos, instrumentos…) y gestos cotidianos (comportamientos, acciones…) para vivir YOMANGO.
“Comprar” es un ejercicio pasivo, aburrido, alienante, un acto socialmente predeterminado. “Mangar” es una práctica creativa y excitante. “Robar” se entiende como un delito: pero YOMANGO no conoce de legalidades o ilegalidades, sino, en cualquier caso, de un tipo de “legitimidad” que es otra: la que surge de abajo, del cotidiano, del deseo de vivir con libertad creativamente. “Comprar” es un acto de obediencia. YOMANGO es un estilo desobediente. YOMANGO es la mano que,
en una danza insumisa explosiva e irreductible, traza en el aire de tu centro comercial el arco del deseo, sin mediaciones: directo del estante a tu bolsillo, sin dinero ni tarjetas.
YOMANGO no es robo: la propiedad es el robo.

5.    YOMANGO no es el fomento de la propiedad privada por otros medios. No propone la acumulación. Consiste en llevar al extremo la libre circulación de bienes. Potlacht!: reaprópiate y haz circular, satisface los deseos y necesidades de tus semejantes. Invita en tu casa a cenas YOMANGO. Regala y viste orgullosamente ropa YOMANGO. Steal this magazine!

6.    El mercado ofrece una falsa alternativa, una falsa libertad de elegir entre una u otra vía para destinar tu dinero, tu deseo o tus ilusiones, hacia esta marca o aquella, casi siempre en beneficio del mismo empresario. YOMANGO acomete la libre concurrencia afirmando: la verdadera alternativa es DINERO vs. YOMANGO. El resto es comercio. El resto es trabajar consumiendo. YOMANGO no es trabajo explotable: es una forma extraña de gratuidad mediante la paradoja: dinero gratis.

7.    Al igual que el mercado cristaliza tu deseo y tu creatividad en “cosas” comercializables, cosifica, regula y controla tu anhelo de comunidad, de vivir experiencias compartidas, en esos centros y grandes áreas comerciales asépticas que se presentan como los nuevos espacios públicos y que en realidad son un contradictorio engendro: espacios públicos privatizados. En esos lugares, la potencia comunitaria queda regulada induciendo la circulación, los movimientos, los comportamientos, de acuerdo con extraños rituales sobrecodificados. El guardia de seguridad es la nueva figura de aquel viejo cura o gendarme amable y cercano al vecindario que garantiza la ausencia de conflictos, basada en un consenso predeterminado. Un hormigueo humano que atraviesa fundamentalmente ocio y cultura (cadenas de librerías, de cines, restaurantes, comida rápida). Que recorre una uniformidad y asepsia, una abundancia que es la otra cara de la precariedad (azafatas, camareros,
la chica que cuida de tus niños en el playground).
YOMANGO libera también la experiencia colectiva de estas nuevas fábricas. Propone salir de las vallas que acotan los caminos establecidos para contradecir las
rutinas. Es una nueva vivencia subversiva de los espacios de agregación comerciales. Sentir la libertad de recrear, en ellos, otros usos, otros mundos. Es también, si se quiere, la huelga y el boicot del nuevo precariado social (completa tu salario mediocre arrasando con lo que puedas, llévate ropa de la tienda, come y da de comer gratis, haz la vista gorda cuando entra en tu tienda la gente YOMANGO; promulga en tu cadena un día YOMANGO).

8.    YOMANGO te acompaña en cada uno de tus gestos cotidianos, está contigo en tus mejores momentos, esos que no cuestan dinero. Durante el desfile YOMANGO en Barcelona se produjo robo masivo, pero YOMANGO se limitó a hacer visible una situación: mangar forma parte de las prácticas cotidianas de la gente. Si alguien mangó masivamente en Bershka, no fueron activistas ni gente alternativa, como publicaron los medios y la policía: fueron adolescentes atrapadas en la talla 36, y sus
madres que tiran de la tarjeta de crédito para comprar ropa de moda a buen precio… o bien la rescatan de la tienda, como en este caso, sin dinero ni tarjetas. YOMANGO sistematiza y organiza prácticas cotidianas.
La franquicia YOMANGO en Barcelona realizó talleres clásicos de desobediencia civil adaptados al estilo de vida YOMANGO, así como talleres de creación de herramientas imaginativas y útiles. Encuentros y discusiones, cenas y fiestas, puestas en común.

9.    YOMANGO es una franquicia que te montas donde quieres. El estilo YOMANGO es un proceso abierto. Crea herramientas, prototipos y dinámicas que fluyen y proliferan, que esperan ser reapropiadas y circular. Una marca que es de todo el mundo. Que va y viene del común. Y recuerda:
YOMANGO, sólo en tu centro comercial.

10.    YOMANGO.

¿Lo quieres?…

Lo tienes.

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