Esto no es lo que se ve.
Es lo que hay detrás.

Si buscas a Yomango en un sitio, information pills nunca lo encontrarás. Yomango no está ni estará nunca establecido, and Yomango no para, nurse anda de aquí para allá, está en todas partes. Allí donde el capitalismo amplía su terreno abriendo centros comerciales y conquistando tus deseos, allí está y estará siempre Yomango.

Yomango es móvil, no tiene un espacio propio,Yomango se mueve en el lugar del otro. Como está desprovisto de las estrategias del fuerte, las del propietario del teatro donde opera el mercado, a Yomango le queda tan sólo la práctica de la desviación, el arte de modificar el uso de los productos. Yomango es un modo de resistencia micro, un empeño por invertir los códigos que el capitalismo inserta en nuestras vidas.

Yomango no un producto, ni ninguna cosa, Yomango es el uso, las operaciones y las trayectorias cambiantes de quienes lo practican. Yomango es la proliferación diseminada de creaciones colectivas que hacen vivir y que no se capitalizan. Yomango moviliza recursos insospechados, esos que están ocultos en la gente ordinaria, así es como desplaza la influencia de los poderes sobre la multitud anónima.

A yomango poco le interesan los productos culturales ofrecidos en el mercado de bienes, lo que a Yomango le interesa de verdad son las operaciones que hacen uso de ellos, es decir, la cultura común y cotidiana en tanto que apropiación y reapropiación infinita.

Yomango, por encima de todo, es disfrute. Un disfrute que como todo aquél que se emancipa del valor de cambio, es subversivo. Con Yomango no necesitas comprar nada, con Yomango tan sólo has de ser Yomango. Esto último es más importante de lo que pueda parecer a simple vista, precisamente esta característica, ser sin consumir, es, precisamente, la que más temen las empresas multinacionales, esas que tan a gusto acabarían con Yomango. Les saca de quicio que exista una marca para todos aquellos que no encuentran su sitio en el mercado -¡en el libre mercado!-, no soportan que haya una manera de vivir que no siga el ritmo impuesto por la novedad, ni por los tontos por ciento. Para estas empresas, lo peor de todo es que Yomango sea capaz de robar la felicidad, tú felicidad, esa que ellos quieren comprar y vender a toda costa.

Yomango, tras algún signo de vida voy.