Las estrategias de supervivencia suelen exigir amplios recursos de ingenio y creatividad. Yomango en una de las estratégias más creativas e ingeniosas que conozco.
La creciente productividad que la gente como nosotros realizamos al compartir nuestros saberes, nuestros trucos, nuestras herramientas, corre siempre el peligro de ser socavada y bloqueada por los procesos de apropiación que lleva a cabo la propiedad privada. Cada vez que se hace pública la información, ésta corre el riesgo de ser enganchada por el mercado y transformada en producto, en moda o en lo que sea que aporte beneficios, dinero. Con todo esto no quiero decir, ni mucho menos, que debamos replegarnos y dejar de compartir.
Nada más lejos de mi intención.
La privatización, sin duda y cada vez más, generará cólera, indignación y antagonismo, pero la revuelta sólo se dará desde la riqueza, y por riqueza hoy debe entenderse el resultado de ese excedente que mezcla inteligencia, experiencia, conocimiento y deseo. Es decir, lo que la comunidad Yomango y otras muchas suletas por ahí, producen a diario.
Las luchas del mañana serán luchas de la privatización contra todos aquellos que deseen una vida libre y gratuita para todos. Yomango va por delante, se podría decir que en eso yomango es el futuro; y lo es porque se mantiene firme ante la seducción del mercado. Yomango es hoy una luz, algo pareceido a una pequeña llama que se mantiene encendida en mitad del huracán neoliberal. Nuestra es la responsabilidad de que esa llama no se apague nunca, de que siempre ilumine. Para ello yomango debe darse sin intercambio comercial alguno, no debemos aceptar nunca que yomango se comercialice. Yomango ha de ser el libre intercambio, el verdadero libre mercado ;) ¡Sin dinero ni tarjetas!. No retrocedamos en este postulado y estaremos preparados para hecer frente a cualquier intento de reapropiación capitalista (que seguro aparecerán). Preparémonos para la batalla. Sigamos compartiendo. ¡Adelante!