Yomango Pasivo
Grandes son los ideales que predica Yomango, valientes y afortunados son muchos de sus seguidores. El sablazo fácil es la consecuencia lógica al merchandaising. Las grandes superficies juegan sucio con la mente humana. Colocan a la altura de los ojos los productos que más quieren vender, nos engañan con músicas placenteras, luces atrayentes, ofertas trampa para que vayamos a comprarles a ellos. Nos envuelven en un espacio amplio y agradable, para que disfrutemos gastando nuestro dinero. Pero cada uno de sus trucos se vuelve en su contra cuando se encuentran con un soldado Yomango. Las altas estanterías llenas de productos dificultan el trabajo de las cámaras de seguridad. La recargada iluminación hace que los guardas de seguridad no noten movimientos sospechosos. La saturación de clientes permite el robo con impunidad.
Al margen de que la finalidad última del Yomango está en la obtención del beneficio propio y la patada en la espinilla a la multinacional, creo que deben considerarse más medidas.
Hay un amplio colectivo de Yomangantes potenciales que no se atreven a dar el paso. Pero que congenian con la causa. No todos pueden ser héroes en esta guerra, pero no olvidemos que son los soldados rasos los que ganan el combate final.Porque no todo es robar. En primer lugar, porque el robo es lo que ellos esperan. Y contra lo que toman más medidas. Tienen al personal de seguridad dedicado al 100% a dicha tarea. Sin embargo, creo que si se diversifican las actuaciones será en beneficio de la comunidad Yomango. Porque si el policía no sólo tiene que pensar en la sección de videojuegos y electrónica, las probabilidades de que falle son mayores. Propongo una serie de actividades alternativas que minen la moral del enemigo y faciliten aún más la noble labor yomangante.
1) Guerra fría. Se consigue un carro de la compra, sin meter moneda. Con un poco de maña es fácil hacerlo, también venden piezas de plástico que sustituyen a las monedas, para los menos manitas. Una vez obtenido el carro de combate, se va llenando de productos de toda índole, contra más variados mejor, y contra más congelados se metan, tanto mejor. Se debe comprar algo de carne y de marisco, de ese que corta el empleado. A las primeras de cambio, se deja el carro abandonado.
Consecuencias para el establecimiento: el descubrimiento de nuestra artimaña se producirá, más tarde que temprano, con las opciones:
a) Todos los productos congelados son para tirarlos. Además, si hemos elegido correctamente nuestra compra, podríamos haber incluidos productos que, cuando el congelado empezara a mojar, se dañen también: paquetes de papel, libros, ropa.
b) Teniendo mucha suerte el establecimiento, tal vez pueda salvar algo, pero ahí tienes a un empleado perdiendo el tiempo en poner todo en sus sitio. Ese empleado, mientras tanto, no está controlando el pasillo de informática o echando un cable al guarda de seguridad.
c) Si el establecimiento opta por mirar las cámaras de seguridad, algo que juzgo casi imposible, no tiene por qué llegar a ninguna conclusión, porque ante todo, lo que se ha hecho no es delito. Es sacar partido de una de las ventajas que ellos ofrecen sobre el comercio tradicional, pues si voy a la tienda de Natalio, tengo que pedirle lo que quiero, y luego pagarlo. Pierdo libertad, cosa que la gran superficie, en su engañoso afán estafador, nos brinda. Y nosotros, haciendo uso de esa libertad, optamos por no comprar en el último momento. Nadie nos obliga a comprar lo que hemos cogido.
d)La proliferación de estas acciones redundará en que el personal esté más atento a los carros que a las personas. Y esas personas, tras aumentar su libertad, pueden dedicarse al intercambio de productos entre el centro comercial, y ellos mismos.
2)Ingeniería militar. Las facilidades de compra que tanto pregonan las grandes tiendas se debe volver en su compra. Que no nos prometan el oro y el moro. Para ello, esta acción es de gran calado. Consiste en comprar un producto de precio considerable, como un video o un equipo de música. No tan grande que suponga una molestia ir a devolverlo. Porque eso será lo que hagamos, devolverlo. Algunos como el Corte I te devolverán el dinero. Oportunidad de correr con el mal hecho. Otros te darán otro producto a cambio. En tal caso, habremos de haber comprado algo que necesitemos y no podamos robar. La acción consiste en devolver la cosa comprada tras haberle quitado alguna pieza pequeña, que no sea trivial a simple vista. Por ejemplo, la parte del cierre de un mando a distancia, la antena de AM de un equipo de música, piezas que, siendo necesarias, no supongan mucho dentro del total.
Consecuencias para el establecimiento:
a) Caja abierta. La explotación de trabajadores asiáticos permite unos envasados perfectos del material, pero una vez abierta la caja no hay forma humana de volver a cerrarlos igual. Mientras tú devuelvas lo comprado, la empresa está obligada a aceptar lo que entregas. Pero se encuentra con el papelón de que ahora tiene un producto, tal vez en perfectas condiciones, pero que nadie va a querer comprar. Imagina que vas a comprar un video y te lo dan todo desempacado. No lo querrás jamás. Dado que el embalaje se realiza en serie, es muy posible que ese producto no vuelva a ser vendido, en última instancia la perjudicada tal vez sea la empresa fabricante. Otra timba de ladrones.
b) Producto incompleto. Si se detecta a posteriori la falta de una pequeña pieza, la empresa perderá un enorme tiempo en papeleo para recuperar esa pieza, que tal vez tenga un coste productivo menor al céntimo de euro. El empleado que se dedica al papeleo no se dedica a controlar los pasillos o las cámaras de seguridad.
3)Ataques kamikaze. Versiones del yopito. Si eres un recalcitrante mangante puedes optar a una bajada a los infiernos con garantía de vuelta. Te haces con una pinta de lo más sospechosa, la mochila y el abrigo ancho que no falten, y te colocas una alarma en alguna parte de la que puedas deshacerte a continuación con facilidad, de la mochila o el abrigo. Los seguratas seguramente desconfíen de tí y te lleven al cuarto de los horrores.
Consecuencias para el establecimiento:
a) Pérdida de confianza. Cuando el guarda se de cuenta de que no tienes nada de valor, perderá parte de esas cualidades que él cree le hacen parecer a Sherlock Holmes. La próxima vez, tal vez, ante un compañero, sea más proclive a pensar en el fallo de la máquina antes que en el intercambio de productos producido.
b) Pérdida de autoestima. La posibilidad de que les abronques por el suceso puede ser una excelente revancha ante un compañero que conozcas que ha pasado por el mal trago. Hará que traten con mejores modales a las personas que encuentren la próxima vez.
c) Distracción de personal. Al menos 2 guardas de seguridad estarán desprotegiendo el establecimiento mientras se establece que eres un santo y ellos, unos ladrones. Facilitas la labor de compañeros que se acordarán de tí en sus rezos nocturnos.
d) Conocimiento del medio. Te permitirán afrontar con mejor humor un futuro paso por el cuarto de la vergüenza. Al no serte del todo desconocido te sentirás mejor y las consecuencias para tí serán mucho menos graves.
Para los habituales del yomango, algunas indicaciones. No soy quien para dar lecciones, algunos post han demostrado la existencia de auténticos catedráticos del libre intercambio de productos, pero creo que algunas indicaciones nos vendrán muy bien a todos:
1)El empleado es tu amigo. Aunque te suene extraño, es así. El guarda de seguridad no es vocacional. Normalmente está opositando a un trabajo digno. O espera la llamada de ese cuñado que trabaja en una cadena de montaje que nunca llega. El guarda de seguridad se siente explotado por el sistema. La empresa lo tiene con un sueldo ínfimo y un contrato temporal. En el fondo de su ser, él odia a la multinacional tanto como tú. En una situación parecida se encuentra la cajera. En ambos casos has de saber que a ellos les da igual que robes.
Lo que no les da igual es que pongas en duda su profesionalidad. El guarda de seguridad que está ligando con la cajera tia buena no te parará, por muy pintas que seas, si al pasar por la "salida sin compra" no pitas. Te parará si suena. Te parará también si un compañero le ha dicho que has robado. Porque no tendrá más remedio si quiere mantener su puesto de trabajo. Hay que pensar en esto todo el tiempo, ser menos burdo en los robos, en jugar al gato y al ratón. No debes hacerle pensar que es tonto, porque entonces se enfadará. Cuando te pillen, si lamentablemente lo hacen, has de mantener que no quieres hacerlo más, etc. Si tu orgullo te lo impide, predica las máximas del yomango: que la gran superficie es una explotadora. Seguro que en el fondo el guarda coincide contigo.
Es por ello que en algunas ocasiones, cuando has robado varias cosas pero confiesas sólo una el guarda se conforma, porque él quiere acabar también con la situación. Recordad: hay que ser humilde y permitir que todo pase lo antes posible. No tenéis que pagar nada, es más, no debéis pagar. Baste decir que no tenéis dinero, ellos no insistirán.
No obstante, no deje de indicarse que los guardas de seguridad son unos hijos de puta.
2)El empleado también roba. Según el estudio sobre la pérdida no controlada, la mitad de los robos que se producen en centros comerciales se debe a los propios empleados. La cajera cobra de menos a sus amigos. El segurata se saca unas botellas cuando están cerrando. Esto tiene las siguientes consecuencias directas:
a) El empleado es permisivo con el ladrón. Una parte de su corazón comulga con la causa del yomangante. Eso facilita nuestra labor humanitaria.
b) Los guardas están interesados en que las cintas de seguridad no sean vistas. En un gran centro comercial todos los días se producen varios robos por parte de empleados. Si esas cintas fueran revisadas permitirían la detección de estas acciones. Ellos son los primeros interesados en que esto no ocurra.
c) Nadie va a la cárcel por unos cuantos hurtos. Lamentablemente las calles están llenas de carteristas y tironeros que entran y salen de las comisarias con la misma frecuencia que nosotros lo hacemos de los centros comerciales. Pero ellos no saben lo que es la cárcel, al menos, sólo por esos delitos. Si usan la fuerza, o roban de más, se exponen. Pero el hurto, con muy mala suerte, puede llevar a una multa de poca monta.
d) El archivo de malos no existe. En la mayoría de los casos es un mete miedo que se explica en los cursos de guarda de seguridad. El guarda no quiere llamar a la policía. Porque el segurata se siente como la mierda ante la presencia de los policías. Él es un perdedor que aspira a un trabajo de lo peor, el policía tiene trabajo bien pagado para toda la vida. Él es un barrigón calvo. El policía tiene, como poco, algo de fondo físico. Él ha tenido una formación de poca monta, ellos especializada y muy válida. Para un guarda dar explicaciones ante la policía es tan agradable como para mí explicarle a mi jefe porqué algo no funciona.
Por ello, se inventan que tienen una lista de malos. Si te han pillado dos veces seguidas en poco tiempo en el mismo sitio, el guarda se acordará, y por no quedar mal tal vez llame a la policía.
Bajo la remota posibilidad de que la lista exista, puedes dar datos falsos, no tienen más remedio que creérselos. No tienes por qué llevar el DNI encima, pero si lo llevas di que no lo tienes. Invéntate un número. Te sirve la letra del NIF del tuyo y al número le sumas o restas 23, 46, 39...obteniendo un número igualmente válido. Si realizan búsquedas, las harán por el DNI y no te encontrarán si cada vez das uno distinto. Es muy importante para el yomangante ser capaz de dar un DNI falso de memoria. El truco del 23 puede salvaros de malos tragos.
Y esto es todo compañeros, ojalá todo esto os sirva de algo, para que continuéis repartiendo la riqueza por el mundo.
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