EN ESTOS DÍAS, EL MIEDO HA CAMBIADO DE LADO
De algún lugar provinieron las sospechosamente homogéneas informaciones que hablaban en varios periódicos de destrozos y saqueos causados por grupos de okupas, antisistema, antiglobalizadores. Pamplinas. Es evidente que Yomango no somos nada de eso, no somos ni tan siquiera un grupo. Yomango tan sólo procedió a retirar una prenda de rebajas (un vestido inverosímil, por otra parte; azulado con una gran mariposa en el pecho). La utilizó y la hizo circular. Públicamente.
Yomango no habla del robo ni del hurto, no habla de la acumulación ni de la posesión, sino de la libre circulación, del uso y del disfrute colectivo.
QUIZÁ SE PRODUJESE ROBO EN LA TIENDA BERSHKA EL VIERNES PASADO. ESTE ROBO NO ESTUVO FOMENTADO POR YOMANGO. YOMANGO, SI ACASO, HIZO VISIBLE UNA SITUACIÓN: EL HURTO FORMA PARTE DE LAS PRÁCTICAS COTIDIANAS DE LA GENTE. SI ALGUIEN HURTÓ EN BERSHKA EL PASADO VIERNES, NO FUE GENTE "ALTERNATIVA": FUERON EN TODO CASO ADOLESCENTES ATRAPADAS EN LA TALLA 36, Y SUS MADRES QUE TIRAN DE TARJETA PARA COMPRAR ROPA DE MODA A BUEN PRECIO... O BIEN LA RESCATAN DE LA TIENDA, SIN DINERO NI TARJETAS.
No robamos ni hurtamos. Hacemos magia, hacemos arte, jugamos, vivimos. Hacemos circular las cosas. Rescatamos lo que es nuestro: el mercado se nutre de las ideas, de las formas de vida, de las múltiples maneras en que la gente se expresa mediante la palabra, el vestido, los gestos, la sexualidad... coge lo que nuestra inteligencia y nuestro cuerpo produce, y lo explota, apelando a nuestro deseo. Yomango propone recuperar lo que ya es nuestro. La propiedad de las grandes marcas es el robo.
Si en estos días ha sucedido algo que provoca inquietud, no es el saqueo, ni los destrozos, que no se produjeron. Es hacer visible aquello (el hurto, por ejemplo: la llamada "pérdida desconocida") que las grandes marcas tienen asumido en sus cuentas: asumido, siempre y cuando esté controlado, sea individual, se mantenga en secreto.
Lo que produce miedo es publicitar el carácter multitudinario de una práctica cotidiana (¿qué ocurriría si esa práctica se hace más y más pública y si, en lugar de ser espontánea, como el viernes pasado, se organiza, se normaliza, deviene desobediencia?).
El vestido salió sin pitar, y entró sin pitar.
Si hay algo que espanta, es la demostración de que la circulación del deseo, cuando es de verdad, no reconoce controles. El comercio encarcela el deseo en objetos. Yomango lo libera. En estos días, ha sido el comercio quien ha tenido miedo del deseo que congela, que reproduce controladamente bajo cero, como en una probeta, para mejor explotarlo. En estos días, el miedo ha cambiado de lado, al hacerse visible que las cosas se pueden escapar, fácilmente, de las manos.
YOMANGO. A su servicio.
YOMANGO. Se nos va de las manos.
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